El mayor problema que la industria minera debe afrontar hoy en día es reducir los efectos dañinos que tiene sobre el medio ambiente en donde se implementan los proyectos. Afortunadamente, la gestión de proyectos ha tenido un gran progreso y se han tomado muchos pasos para asegurar que los daños sean mínimos.

A menudo, las compañías mineras contratan empresas consultoras para que estas les ayuden a ver sus planes desde el inicio hasta el fin del proyecto. Un planeamiento apropiado es la clave para mantener los problemas ambientales y de conservación al mínimo. Es por ello que muchas veces las compañías visitan el sitio de antemano para planear cuál será la mejor estrategia para tal ecosistema. Las probabilidades de que se provoque la deforestación de la zona y que se contamine el agua y el aire aumentan cuando no se realizan una gestión ni una evaluación de riesgos adecuadas.

Contaminación del agua

Sin la correcta supervisión de un proyecto minero, las condiciones del agua local se verían amenazadas. Los químicos y los minerales se pueden deslizar hacia el suministro de agua y corroer estructuras acuáticas, llevar toxinas al agua destinada al consumo, envenenar la vida acuática e interrumpir el flujo natural del agua. Gracias a una gestión de proyectos, es posible reducir estos riesgos al utilizar diferentes estrategias para neutralizar el ácido y separar los sedimentos tóxicos en el agua antes de que vuelvan a su cuerpo de agua natural. Si el ácido no se trata, este puede afectar el medio ambiente durante años después de finalizado el proyecto minero.

Deforestación

Como se deben remover los obstáculos antes de que el proyecto minero inicie, el riesgo de provocar una deforestación grave y otras tipos de problemas ambientales supone una amenaza tanto al ecosistema como a las comunidades cercanas. Con la tecnología actual, los consultores mineros pueden predecir los efectos que el proyecto tendrá sobre la vida silvestre, las condiciones de agua, la vegetación y la población humana a lo largo de los años. Con el tiempo suficiente para explorar el área y para idear una evaluación de reducción de daños, el riesgo de afrontar amenazas graves se reduce considerablemente, de manera que los mineros pueden llevar a cabo sus labores con un reducido impacto a largo plazo sobre los alrededores.